Hay una prisa que no nace de la ansiedad sino del amor. María acaba de recibir el anuncio más grande que ha recibido criatura alguna, y lo primero que hace no es encerrarse a rumiarlo: se pone en camino por las montañas de Judea para acompañar a una prima anciana que la necesita. Si alguna vez has tenido una noticia enorme entre las manos —buena o mala— y aun así has ido a cuidar de otro, sabes de qué va este misterio.
El pasaje
Lucas 1, 39-45 — el encuentro y el saludo de Isabel.
Por aquellos días partió María, y se fue apresuradamente a las montañas de Judea a una ciudad de la tribu de Judá; y habiendo entrado en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. Lo mismo fue oír el saludo de María, que la criatura, diera saltos de placer en su vientre, e Isabel se sintió llena del Espíritu Santo, y exclamando en voz alta, dijo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues lo mismo fue penetrar la voz de tu saludo en mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi vientre. ¡Oh bienaventurada tú que has creído! Porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.
Lucas 1, 39-45 · Biblia Torres Amat
Y a continuación, la respuesta de María, el Magníficat (Lucas 1, 46-55), que la Iglesia reza cada tarde en Vísperas.
Entonces María dijo: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu está transportado de gozo en el Dios salvador mío: porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava; por tanto ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todopoderoso, cuyo nombre es santo, y cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miras del corazón de los soberbios. Derribó del solio a los poderosos, y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos los despidió sin nada. Acordándose de su misericordia, acogió a Israel su siervo, según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abrahán y a su descendencia por los siglos de los siglos.
Lucas 1, 46-55 · Biblia Torres Amat
Qué contemplar
Fíjate en el orden de lo que ocurre. María saluda, e inmediatamente el niño se estremece en el vientre de Isabel y ella queda llena del Espíritu Santo. No es María quien santifica a Juan: es Cristo, escondido todavía en su seno, quien lo alcanza. María es la que lo lleva y lo acerca, y por eso el saludo tiene tanta fuerza. Ese es exactamente su papel en toda la vida cristiana: acercarnos a su Hijo, nunca ocupar su lugar.
Y fíjate en lo que dice ella misma cuando Isabel la llama bendita. No lo niega, pero devuelve toda la alabanza a Dios y se llama esclava suya. Y en el Magníficat dice algo que conviene leer despacio: su espíritu se alegra «en el Dios salvador mío». Lo dice ella, no un teólogo posterior: también ella fue salvada por Cristo, de un modo único y anticipado, pero salvada. Quien mejor entiende que María no salva es la propia María.
Hay un tercer detalle que suele pasarse por alto: se queda unos tres meses. No fue una visita de cortesía. Se quedó a barrer, a cargar agua, a estar cuando hiciera falta. La caridad de la que habla este misterio no es un sentimiento, es tiempo entregado.
Qué pedir: el fruto de este misterio
El fruto que la tradición asocia a la Visitación es el amor al prójimo, la caridad fraterna. Al rezar esta decena, pídele a Cristo —por intercesión de su Madre— que te dé ojos para ver quién te necesita cerca y piernas para ir. No caridad en abstracto: la llamada que llevas semanas sin hacer, el familiar enfermo al que da pereza visitar, la vecina que vive sola.
Y si estás en el lado de Isabel —esperando, cansado, necesitando que alguien aparezca— pide con la misma confianza. Este misterio también es para quien no puede ir a ninguna parte y necesita que vengan.
Es el segundo misterio gozoso. Los gozosos se rezan los lunes y los sábados.
Si estás empezando y no sabes cómo encajan las piezas, empieza por la guía completa para rezar el Santo Rosario. Y si quieres rezar los cinco misterios gozosos seguidos, aquí tienes el grupo entero con sus cinco escenas.

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