San Pío de Pietrelcina (Padre Pío)

Intercesor de los que sufren

Fiesta: 23 de septiembre

San Pío de Pietrelcina (Padre Pío)

Quién fue

El Padre Pío fue un fraile capuchino italiano del siglo XX, sacerdote entregado a la confesión y a la oración. Durante gran parte de su vida llevó en su cuerpo los estigmas —las llagas de la Pasión de Cristo—, y fue conocido por su entrega incansable a los penitentes, a quienes atendía durante largas horas en el confesionario.

Fundó una gran obra de caridad, la «Casa Alivio del Sufrimiento», un hospital para los enfermos. Muy querido en vida y aún más tras su muerte, es uno de los santos más populares y buscados de la época moderna, especialmente por quienes sufren en cuerpo o alma.

Oración a San Pío de Pietrelcina (Padre Pío)

Padre Pío, humilde fraile marcado por las llagas de Cristo, tú que dedicaste tu vida a consolar a los que sufren y a reconciliar las almas con Dios, intercede por mí en mi necesidad.

Aquí, expón en tu corazón la petición que traes.

Alcánzame del Señor la gracia que te pido, si conviene a mi alma, y sobre todo un corazón que sepa confiar, rezar y ofrecer sus propios sufrimientos unido a los de Cristo. Ayúdame a acercarme, como tantos hicieron gracias a ti, a la misericordia de Dios. Amén.

Para qué se le reza

Al Padre Pío se acude pidiendo consuelo en el sufrimiento, sanación, y la gracia de una buena confesión y conversión. Muchos lo invocan en momentos de enfermedad, de angustia espiritual o de necesidad de reconciliarse con Dios.

Su famosa frase —»reza, espera y no te preocupes»— resume su espíritu. El Padre Pío no obra las gracias por sí mismo: intercede ante Dios y, sobre todo, acerca las almas a Cristo, que es donde él ponía toda la fuerza, especialmente en el sacramento de la confesión. Su devoción, bien vivida, no lleva a la superstición sino a la oración confiada y a los sacramentos.


Vuelve a todos los santos o entra en las oraciones.