Cuando necesitas confianza y descanso

Es, quizá, el salmo más querido de toda la Escritura. En pocas líneas dibuja a Dios como un pastor que no abandona a su rebaño ni en el valle más oscuro. Se reza cuando el alma está cansada, cuando falta seguridad, o simplemente cuando se quiere descansar en la certeza de que Dios provee y acompaña. Muchos lo rezan también junto a un enfermo o al despedir a un ser querido, porque promete que ni la muerte nos separa del cuidado del Señor.
Salmo 23 en la Biblia Torres Amat
El Señor es mi pastor, nada me faltará. El me ha colocado en lugar de verdes pastos; me ha conducido a unas aguas que restauran y recrean. Convirtió a mi alma. Me ha conducido por los senderos de la justicia, para gloria de su Nombre. De esta suerte, aunque caminase yo por la sombra de la muerte, no temeré ningún desastre; porque tú estás conmigo. Tu vara y tu báculo han sido mi consuelo. Aparejaste delante de mí una mesa abundante, a la vista de mis perseguidores. Bañaste de óleo o perfumaste mi cabeza. ¡Y cuán excelente es el cáliz mío que santamente embriaga! Y me seguirá tu misericordia todos los días de mi vida; a fin de que yo more en la casa del Señor por largo tiempo.
Salmo 23 · Vulgata 22 · Biblia Torres Amat (1825), traducción católica de dominio público
Para meditar
El pastor de este salmo no evita el valle oscuro: camina por él junto a la oveja. Ahí está el consuelo. Dios no siempre nos ahorra el sufrimiento, pero nunca nos deja solos dentro de él. Cuando lo reces, detente en la frase «aunque camine por cañadas oscuras, no temo mal alguno, porque Tú vas conmigo». No dice «porque me libras del valle», sino «porque vas conmigo». Esa es la diferencia entre una fe que exige que todo salga bien y una fe que confía aunque no salga. Deja que el Señor sea tu pastor hoy: el que conoce el camino cuando tú ya no lo ves.
Cómo hacerlo tuyo
Rezar este salmo es entregar el mando. Nosotros queremos controlarlo todo; el salmo nos invita a dejarnos guiar, como una oveja que confía en quien la lleva a buen pasto. Cristo mismo se llamó el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas: en Él se cumple del todo esta promesa.
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