Desde la angustia y en las profundidades del alma

Es el salmo de quien reza desde el fondo: desde la pena, la culpa, la desesperanza o el cansancio del alma. «Desde lo hondo a ti grito, Señor» — no es una oración serena, es un clamor. La Iglesia lo reza también por los difuntos, confiando en la misericordia de Dios. Se reza cuando uno ha tocado fondo y solo le quedan las fuerzas para pedir ayuda.
Salmo 130 en la Biblia Torres Amat
Desde lo más profundo clamé a ti, ¡oh Señor! Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias. Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, ¡oh Señor!, en tu presencia? Mas en ti se halla siempre la clemencia; y en vista de tu ley he confiado en ti, ¡oh Señor! en la promesa del Señor se ha apoyado mi alma. En el Señor ha puesto su esperanza. Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor. Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima. Y es él el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
Salmo 130 · Vulgata 129 · Biblia Torres Amat (1825), traducción católica de dominio público
Para meditar
Lo hermoso de este salmo es que no espera a estar bien para rezar: reza desde el hoyo. Y en medio del clamor, aparece la esperanza: «espero en el Señor, mi alma espera en su palabra, más que el centinela la aurora». El que vela de noche sabe que la aurora vendrá, aunque aún no la vea. Así la fe en la angustia: no se apoya en lo que siente, sino en lo que Dios ha prometido. Cuando reces desde tu propio fondo, deja que la última palabra sea «espero», no «no puedo más».
Cómo hacerlo tuyo
Gritar a Dios desde el dolor no es falta de fe: es la fe más pura, la que se aferra a Él cuando ya no queda nada más. La aurora siempre llega. Y con Dios, ninguna noche del alma es la última palabra.
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