El Santo Ángel de la Guarda

El ángel custodio que Dios pone junto a cada persona

Fiesta: 2 de octubre

El Santo Ángel de la Guarda

Quién fue

La fe católica enseña que Dios, en su amor providente, pone junto a cada persona un ángel custodio que la acompaña, la protege y la guía hacia el bien durante toda su vida. No tiene un nombre propio revelado, pero su presencia es una de las verdades más consoladoras de la fe: nunca estamos verdaderamente solos.

El propio Jesús habló de los ángeles de los pequeños, que «ven siempre el rostro del Padre». Desde niños, muchos aprenden a rezar a su ángel de la guarda, pidiéndole compañía de día y de noche. La Iglesia celebra su memoria el 2 de octubre.

Oración a El Santo Ángel de la Guarda

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.

No me dejes solo, que me perdería. Guarda mi alma, guarda mi cuerpo, y llévame por el camino que conduce a Dios. Amén.

Para qué se le reza

Al Ángel de la Guarda se acude para pedir protección y compañía a lo largo del día y de la noche, guía en las decisiones, y amparo en los peligros del cuerpo y del alma. Muchos padres encomiendan también sus hijos a sus ángeles custodios.

El ángel de la guarda no salva ni actúa por su cuenta: es servidor de Dios, puesto por Él para acompañarnos hacia el cielo. Creer en él no es superstición, sino confiar en la providencia de un Dios que no nos deja solos ni un instante y que vela por cada uno de sus hijos.


Vuelve a todos los ángeles o entra en las oraciones.