Jesucristo, Rey del universo
Fiesta: último domingo del año litúrgico (noviembre)

La devoción
La solemnidad de Cristo Rey proclama que Jesucristo es Rey del universo, Señor de la historia y de cada corazón. No reina con el poder del mundo, sino con el amor: su trono fue la cruz, y su corona, de espinas. Reconocerlo como Rey es dejar que Él gobierne nuestra vida.
La fiesta de Cristo Rey cierra el año litúrgico, recordando que todo culmina en Cristo, a quien pertenece el Reino para siempre.
Oración a Cristo Rey
Cristo Rey, Señor del universo y de mi vida, reina en mi corazón, en mi hogar y en el mundo entero.
Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.
Que no reinen en mí el egoísmo ni el pecado, sino tu amor y tu paz. Venga a nosotros tu Reino de justicia, de amor y de vida. Reina en mí, Señor, ahora y siempre. Amén.
Para qué se reza
A Cristo Rey se acude para reconocer su señorío sobre la propia vida, pedir que reine en el corazón y en el hogar, y por la venida de su Reino de paz y justicia.
Cristo Rey es Jesús mismo, Dios y Salvador, que reina desde la cruz por amor. Reconocerlo como Rey es dejar que gobierne nuestra vida con su amor.
Vuelve a todas las devociones a Jesús, o entra en las oraciones y en las novenas.