Virgen del Perpetuo Socorro

Auxilio constante

Fiesta: 27 de junio

Virgen del Perpetuo Socorro
Virgen del Perpetuo Socorro

La historia

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es un antiguo ícono de origen bizantino, muy venerado, que representa a María sosteniendo al Niño Jesús. En la imagen, el Niño contempla los instrumentos de su futura Pasión que le muestran los ángeles, y busca refugio en los brazos de su Madre, perdiendo una sandalia en el gesto. Todo el ícono habla de María como refugio y auxilio constante («perpetuo socorro») para sus hijos.

La devoción, difundida por los padres redentoristas, se extendió por todo el mundo. Se acude a ella como Madre siempre dispuesta a socorrer en cualquier necesidad.

Oración a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Madre del Perpetuo Socorro, refugio de los que sufren, a ti acudo con confianza en esta necesidad.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Tú que sostienes en tus brazos a Jesús, sostenme también a mí. Socórreme en mi dificultad, consuélame en mi pena, e intercede por mí ante tu Hijo. Madre del Perpetuo Socorro, no me desampares. Amén.

Para qué se le reza

A Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se acude en toda necesidad y dificultad, pidiendo el auxilio constante de María como Madre siempre presente.

María intercede ante Dios; su «socorro» nos lleva siempre a Cristo, verdadero refugio. El ícono enseña que, ante las cruces de la vida (representadas por los instrumentos de la Pasión), podemos refugiarnos en María como el Niño Jesús se refugia en sus brazos.


Vuelve a todas las advocaciones de la Virgen, o entra en las oraciones y en las novenas.