Dios que nos guía y santifica
Fiesta: Pentecostés (50 días después de Pascua)

Quién es el Espíritu Santo
El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad, el amor que une al Padre y al Hijo, enviado por Jesús para acompañarnos. Es el «Consolador» que prometió el Señor: el que ilumina nuestra mente, fortalece nuestra voluntad, y santifica nuestra alma. Descendió sobre los apóstoles el día de Pentecostés en forma de lenguas de fuego, dándoles valor para anunciar el Evangelio.
El Espíritu Santo actúa en nosotros con sus dones —sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios— y nos guía hacia el bien. Invocarlo antes de cada decisión importante es pedir la luz que no viene de nosotros mismos.
Oración al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, llena mi corazón y enciende en mí el fuego de tu amor.
Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.
Ilumina mi mente, fortalece mi voluntad, y guíame por el camino del bien. Dame tus dones, para conocer lo que Dios quiere de mí y cumplirlo con amor. Espíritu Santo, no me dejes solo: sé mi luz y mi consuelo. Amén.
Para qué se reza
Al Espíritu Santo se acude para pedir luz en las decisiones, fortaleza en la debilidad, consuelo en la prueba, y sus dones para vivir la fe. Se le invoca especialmente antes de un examen, una decisión importante o una tarea difícil, y en la novena antes de Pentecostés.
Vuelve a todas las fichas de la Trinidad, o entra en las oraciones y en las novenas.