Novena a la Divina Misericordia

Novena tradicional · revelada a Santa Faustina Kowalska

Jesús de la Divina Misericordia
«Jesús, en Ti confío»

La Novena a la Divina Misericordia es una de las devociones más queridas de la Iglesia. Fue el mismo Jesús quien la pidió a Santa Faustina Kowalska, una humilde religiosa polaca del siglo XX, revelándole el inmenso amor de su Corazón misericordioso por cada alma.

Tradicionalmente se comienza el Viernes Santo y se reza durante los nueve días hasta la víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia (el domingo siguiente a Pascua), aunque puede rezarse en cualquier momento del año por una intención. Cada día, Jesús pidió que se le llevara un grupo distinto de almas, para sumergirlas en el océano de su misericordia.

Cómo se reza

cada día se lee la intención de ese día, se hace la oración propia, y se reza la Coronilla de la Divina Misericordia (o, si se prefiere, un Padrenuestro, un Avemaría y la jaculatoria «Jesús, en Ti confío»). Lo esencial es acercarse con confianza al Corazón misericordioso de Cristo.

Abajo tienes los nueve días. Toca el día que te toque hoy para desplegarlo; los demás quedan recogidos. Puedes empezar la novena cualquier día del año.

Los nueve días

1Toda la humanidad, especialmente los pecadores
Toda la humanidad, especialmente los pecadores

Intención

Hoy traemos ante el Corazón de Jesús a toda la humanidad, y de manera especial a todos los pecadores.

Meditación

Jesús pidió comenzar por todos, sin excluir a nadie —y sobre todo por quienes más lejos parecen estar de Dios. Su misericordia no se cansa de esperar. Nadie está tan perdido que no pueda volver, porque el amor de Cristo es más grande que cualquier pecado. Hoy no rezamos solo por nosotros: rezamos por el mundo entero, y en especial por los que más necesitan volver a Dios.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, cuya bondad es infinita, mira con compasión a toda la humanidad y, de modo particular, a los pobres pecadores. Acógelos a todos en el tierno refugio de tu Corazón misericordioso, y no nos dejes salir jamás de él. Te lo pedimos por tu amor, que te une al Padre y al Espíritu Santo. Amén.

2Las almas de los sacerdotes y religiosos
Las almas de los sacerdotes y religiosos

Intención

Hoy llevamos ante Jesús a las almas de los sacerdotes y religiosos, por cuyas manos llega a nosotros la misericordia de Dios.

Meditación

Por medio de los sacerdotes recibimos los sacramentos, el perdón, la Eucaristía. Jesús quiso confiarles el tesoro de su misericordia. Hoy rezamos por ellos: para que sean fieles, santos y valientes, y para que Dios les dé fuerza en su entrega. Al rezar por los sacerdotes, cuidamos las manos que nos acercan a Dios.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, de quien procede todo bien, aumenta en nosotros tu gracia, para que realicemos dignas obras de misericordia, y así quienes nos miren glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo. Bendice a tus sacerdotes y religiosos, y hazlos fieles dispensadores de tu amor. Amén.

3Las almas devotas y fieles
Las almas devotas y fieles

Intención

Hoy traemos ante Jesús a todas las almas devotas y fieles, a quienes se esfuerzan por vivir su fe cada día.

Meditación

Hay muchas almas sencillas que, sin hacer ruido, sostienen el mundo con su oración y su fidelidad. Jesús las ama de manera especial. Hoy rezamos por todos los que buscan a Dios de corazón, por los que rezan en silencio, por los que perseveran en la fe pese a las dificultades.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, que a todos concedes con abundancia las gracias del tesoro de tu misericordia, acoge en el refugio de tu Corazón a las almas fieles y devotas. Que no desfallezcan en el camino, y que su fe sea luz para otros. Sostenlas con tu gracia hasta el final. Amén.

4Los que no creen y los que aún no conocen a Jesús
Los que no creen y los que aún no conocen a Jesús

Intención

Hoy llevamos ante Jesús a los que todavía no creen en Él y a los que aún no lo conocen.

Meditación

Jesús no quiere que nadie quede fuera de su amor. Muchos no lo conocen, o le han dado la espalda, o nunca oyeron hablar de Él con verdad. Hoy rezamos para que la luz de su misericordia llegue también a ellos, para que se abran corazones que hoy están cerrados.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, que eres la luz del mundo entero, acoge en el refugio de tu Corazón a las almas de quienes aún no te conocen. Que los rayos de tu gracia los iluminen, para que también ellos glorifiquen contigo la grandeza de tu misericordia. Amén.

5Los hermanos separados de la Iglesia
Los hermanos separados de la Iglesia

Intención

Hoy traemos ante Jesús a los hermanos cristianos separados de la unidad de la Iglesia.

Meditación

Jesús rezó «para que todos sean uno». Hoy pedimos por la unidad de todos los que creen en Cristo, para que las divisiones se curen y todos podamos, un día, reunirnos en un solo rebaño bajo un solo Pastor. Rezamos por la reconciliación y por el fin de las heridas entre hermanos.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, que eres la bondad misma, acoge en el refugio de tu Corazón a todos los que están separados de la unidad de tu Iglesia. Atráelos con tu amor a la fuente de tu misericordia, y concédenos a todos la gracia de la unidad, para que seamos uno como Tú y el Padre sois uno. Amén.

6Las almas mansas y humildes, y los niños
Las almas mansas y humildes, y los niños

Intención

Hoy llevamos ante Jesús a las almas mansas y humildes, y a los niños.

Meditación

Jesús dijo que el Reino es de los que se hacen como niños: sencillos, confiados, sin doblez. Estas almas están muy cerca de su Corazón. Hoy rezamos por los niños, por los inocentes, por los humildes de corazón, y pedimos aprender de ellos esa confianza sencilla en Dios.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, que dijiste «aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón», acoge en el refugio de tu Corazón a las almas mansas y humildes y a los niños. Que su sencillez sea grata a tus ojos, y enséñanos a confiar en Ti como confían ellos. Amén.

7Las almas que veneran y confían en la Divina Misericordia
Las almas que veneran y confían en la Divina Misericordia

Intención

Hoy traemos ante Jesús a las almas que veneran y confían de modo especial en su Divina Misericordia.

Meditación

Jesús prometió proteger de modo particular a quienes confían en su misericordia. Confiar no es merecer: es abandonarse en sus manos, sabiendo que su amor es más grande que nuestra debilidad. Hoy rezamos por todos los que hacen de «Jesús, en Ti confío» su oración, y pedimos crecer nosotros mismos en esa confianza.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en el refugio de tu Corazón a las almas que veneran y glorifican la grandeza de tu misericordia. Que su confianza en Ti nunca sea defraudada, y que vivan siempre seguras bajo tu mirada compasiva. Amén.

8Las almas del purgatorio
Las almas del purgatorio

Intención

Hoy llevamos ante Jesús a las almas del purgatorio, que se purifican esperando el cielo.

Meditación

Estas almas ya están salvadas, pero se purifican antes de gozar plenamente de Dios, y no pueden ya rezar por sí mismas: dependen de nuestra oración. Es una de las obras de misericordia más hermosas rezar por ellas. Hoy las encomendamos a la misericordia de Jesús, y de modo especial a nuestros seres queridos difuntos.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, que dijiste que quieres misericordia, acoge en el refugio de tu Corazón a las almas del purgatorio. Que los arroyos de tu Sangre y Agua apaguen las llamas de su purificación, para que también allí sea glorificada la grandeza de tu misericordia, y lleguen pronto a gozar de tu presencia. Amén.

9Las almas tibias e indiferentes
Las almas tibias e indiferentes

Intención

Hoy, en el último día, traemos ante Jesús a las almas tibias e indiferentes, las que se han enfriado en su fe.

Meditación

Jesús dijo a Santa Faustina que estas almas eran las que más herían su Corazón. No lo rechazan abiertamente, pero se han enfriado, viven su fe sin amor, por costumbre. Hoy, en el día final de la novena, rezamos por ellas —y quizá reconozcamos en ellas nuestra propia tibieza— pidiendo que el fuego del amor de Dios vuelva a encenderse.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas esta novena. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Oración

Misericordiosísimo Jesús, que eres la fuente ardiente del amor, acoge en el refugio de tu Corazón a las almas tibias e indiferentes. Enciende en ellas —y en mí— el fuego de tu amor, para que ninguna quede fría ante tu bondad, y todos glorifiquemos la grandeza de tu misericordia. Amén.


Vuelve a todas las novenas, o entra en las oraciones y en el Rosario.