Patrona de Brasil
Fiesta: 12 de octubre

La historia
En 1717, unos pescadores del río Paraíba, en Brasil, que no lograban pescar nada, echaron sus redes y sacaron una pequeña imagen de la Virgen: primero el cuerpo, luego la cabeza. Al volver a lanzar las redes, las sacaron rebosantes de peces. Aquella pequeña imagen oscura, «aparecida» en las aguas, comenzó a obrar numerosos prodigios y se convirtió en objeto de enorme devoción.
Nuestra Señora Aparecida es la Patrona de Brasil, y su santuario es uno de los mayores del mundo. El pueblo brasileño la venera con inmenso cariño como Madre y protectora.
Oración a Nuestra Señora Aparecida
Nuestra Señora Aparecida, Madre de Dios y Patrona de Brasil, que quisiste venir a tu pueblo desde las aguas del río, intercede por nosotros ante tu Hijo.
Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.
Protege a las familias, consuela a los afligidos, sostén la fe de tu pueblo y llévanos a todos a Jesús. Madre Aparecida, ruega por nosotros. Amén.
Para qué se le reza
A Nuestra Señora Aparecida se acude por la familia, por la fe del pueblo, por los necesitados y en toda aflicción. Es Patrona de Brasil, muy querida por su pueblo.
Como toda advocación mariana, Aparecida intercede ante Dios y nos lleva a Cristo; no salva por sí misma. Su historia humilde —una pequeña imagen sacada del río— recuerda que Dios elige lo pequeño para manifestar su amor.
Vuelve a todas las advocaciones de la Virgen, o entra en las oraciones y en las novenas.