Ofrecimiento de la mañana
Oración tradicional

Comenzar el día ofreciéndolo a Dios es una costumbre antigua y hermosa: pone la jornada entera —trabajo, alegrías y fatigas— en manos del Señor desde el primer momento.
Señor, al comenzar este nuevo día te doy gracias por la vida y por tu amor.
Te ofrezco mis pensamientos, palabras y obras; mis alegrías y mis fatigas. Que todo lo que haga hoy sea para tu gloria y para el bien de los demás.
Guárdame del pecado y de todo mal, dame fuerza para cumplir mis deberes, y que al terminar el día pueda entregártelo lleno de amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Cómo hacerla tuya
Ofrecer la mañana no cambia lo que va a pasar en el día, pero cambia cómo lo vivimos: cada tarea, por pequeña que sea, se convierte en ofrenda cuando se hace por amor a Dios.
Oración breve al despertar
Oración tradicional

Para quienes tienen prisa por la mañana, una jaculatoria sencilla que consagra el día en pocas palabras.
Dios mío, te ofrezco este día. Bendíceme a mí y a los que amo, y ayúdame a hacer hoy tu voluntad. Amén.
Cómo hacerla tuya
No hacen falta muchas palabras: basta un instante de confianza al abrir los ojos para poner el día entero en las manos de Dios.
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