Acción de gracias por una oración escuchada

Salmo de gratitud de quien ha sido escuchado por Dios. «El día que te invoqué, me escuchaste». Se reza cuando se ha recibido un favor, cuando una oración larga ha tenido respuesta, o simplemente para agradecer a Dios su fidelidad, que nunca abandona la obra de sus manos.
Salmo 138 en la Biblia Torres Amat
Te alabaré, Señor, con todo mi corazón; porque oíste las peticiones de mi boca. En presencia de los ángeles te cantaré himnos. Te adoraré en tu santo templo, y tributaré alabanzas a tu Nombre, por la misericordia y verdad de sus promesas, con que has engrandecido sobre todas las cosas tu Nombre santo. En cualquier día que te invocare, óyeme benigno; tú aumentarás la fortaleza de mi al-ma. Alábente, ¡oh Señor!, todos los reyes de la tierra, ya que han oído todas las palabras de tu boca. Y celebren las disposiciones del Señor, visto que la gloria del Señor es tan grande. Porque siendo el Señor, como es altísimo, pone los ojos en las criaturas humildes y mira como lejos de sí a las altivas. Si me hallare, oh Señor, en medio de la tribulación, tú me animarás, porque extendiste tu mano contra el furor de mis enemigos, y me salvó tu poderosa diestra. El Señor tomará mi defensa. Eterna es, ¡oh Señor!, tu misericordia, no deseches las obras de tus manos.
Salmo 138 · Vulgata 137 · Biblia Torres Amat (1825), traducción católica de dominio público
Para meditar
«El Señor completará su obra en mí; tu misericordia, Señor, es eterna, no abandones la obra de tus manos». El que reza da gracias no solo por lo recibido, sino confiando en que Dios terminará lo que empezó. Nosotros dejamos cosas a medias; Dios no. Detente ahí: eres obra de sus manos, y Él no abandona lo que ha comenzado en ti, aunque tú te sientas inacabado.
Cómo hacerlo tuyo
Agradecer una oración escuchada afianza la fe para las siguientes. Quien reconoce que Dios ya lo ayudó antes, reza con más confianza lo que aún espera.
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