Patrono de lo perdido y de los que buscan pareja
Fiesta: 13 de junio

Quién fue
San Antonio nació en Lisboa en el siglo XII y fue uno de los primeros seguidores de San Francisco de Asís. Predicador incansable y gran conocedor de la Escritura, recorrió Italia y Francia anunciando el Evangelio con tal elocuencia que las multitudes acudían a escucharlo. Murió joven, en Padua, y muy pronto fue reconocido como santo.
Es uno de los santos más populares del mundo. La tradición de invocarlo para encontrar cosas perdidas nace de un episodio de su vida en que recuperó un libro que le habían sustraído. También es muy querido por los jóvenes que buscan una buena pareja para el matrimonio.
Oración a San Antonio de Padua
Glorioso San Antonio, amigo de los pobres y consuelo de los afligidos, tú que alcanzaste de Dios tantas gracias, intercede por mí en mi necesidad.
Aquí, expón en tu corazón la petición que traes.
Ayúdame a encontrar lo que he perdido —y sobre todo, a no perder nunca lo más importante: la fe, la esperanza y el amor de Dios. Enséñame a vivir con la sencillez y la caridad que marcaron tu vida. Amén.
Para qué se le reza
A San Antonio se acude tradicionalmente para encontrar cosas u objetos perdidos, y también lo invocan los jóvenes que piden encontrar una buena pareja. Es patrono de los pobres y de quienes buscan orientación.
La devoción popular a San Antonio «de las cosas perdidas» es entrañable, pero conviene vivirla con sentido: el santo intercede ante Dios, que provee. Más importante que lo que a veces se pierde y se busca es lo que nunca conviene perder —la fe y la gracia de Dios—, y a eso apunta en el fondo su intercesión.
Vuelve a todos los santos o entra en las oraciones.