Protectora contra las tormentas y los peligros
Fiesta: 4 de diciembre

Quién fue
Santa Bárbara, según la tradición, fue una joven de gran belleza que vivió en los primeros siglos del cristianismo. Su padre, pagano, la encerró en una torre para protegerla del mundo; allí ella se convirtió al cristianismo en secreto. Al descubrirlo, su propio padre la entregó al martirio por no renunciar a su fe.
La tradición cuenta que, tras su muerte, un rayo fulminó a su verdugo, por lo que se la invoca desde antiguo como protectora contra las tormentas, los rayos y los peligros repentinos, así como patrona de quienes trabajan con explosivos o en oficios peligrosos.
Oración a Santa Bárbara
Santa Bárbara, virgen y mártir, valiente en la fe hasta la muerte, intercede por mí ante Dios y protégeme en el peligro.
Aquí, expón en tu corazón la petición que traes.
Ampárame en las tormentas de la vida, tanto en las del cielo como en las del alma, y alcánzame la fortaleza que tú tuviste para mantener la fe en medio de la prueba. Amén.
Para qué se le reza
A Santa Bárbara se acude para pedir protección contra las tormentas, los rayos, los accidentes y los peligros repentinos. También la invocan quienes trabajan en oficios de riesgo. Es patrona de mineros, artilleros y bomberos.
Como con todos los santos, su protección viene de Dios, a quien ella ruega. Su historia recuerda que la mayor valentía no es enfrentar las tormentas del cielo, sino mantener la fe en medio de la persecución. Rezarle es pedir esa misma fortaleza en las tormentas de la propia vida.
Vuelve a todos los santos o entra en las oraciones.