Protectora de la vista y de la luz
Fiesta: 13 de diciembre

Quién fue
Santa Lucía fue una joven mártir de Siracusa, en Sicilia, que murió por su fe a comienzos del siglo IV, durante las persecuciones romanas. Consagró su vida a Dios y repartió sus bienes entre los pobres, lo que le costó la denuncia y el martirio.
Su nombre significa «luz», y por eso se la ha venerado tradicionalmente como protectora de la vista y de quienes sufren de los ojos, así como intercesora para pedir la luz de la fe y contra las tinieblas del alma.
Oración a Santa Lucía
Santa Lucía, virgen y mártir, cuyo nombre significa luz, intercede por mí ante Dios.
Aquí, expón en tu corazón la petición que traes.
Alcánzame, si conviene a mi alma, la salud de mis ojos y el cuidado de mi vista. Y más aún, alcánzame la luz de la fe, para ver el camino de Dios y no caminar jamás en las tinieblas del pecado. Amén.
Para qué se le reza
A Santa Lucía se acude por la salud de la vista y los ojos, y para pedir la luz de la fe en momentos de duda u oscuridad espiritual.
Como con todos los santos, ella intercede; Dios concede y sana. Su nombre y su historia recuerdan que la vista más importante no es la del cuerpo, sino la del alma: ver a Dios y su voluntad. Pedir su intercesión por los ojos es también pedir no quedarse ciego ante lo que de verdad importa.
Vuelve a todos los santos o entra en las oraciones.