Del Monte Carmelo, del escapulario
Fiesta: 16 de julio

La historia
La devoción a Nuestra Señora del Carmen nace en la orden del Carmelo, en el Monte Carmelo de Tierra Santa, donde desde muy antiguo se veneraba a María. La tradición cuenta que la Virgen se apareció a San Simón Stock, superior de la orden, y le entregó el Santo Escapulario como signo de su protección maternal y de la consagración a ella.
El Carmen es invocado como Madre y protectora, y de modo especial como auxilio de las almas y consuelo en la hora de la muerte. Es una de las devociones marianas más extendidas del mundo.
Oración a la Virgen del Carmen
Virgen del Carmen, Madre y protectora, que nos das el escapulario como signo de tu amor, acógeme bajo tu manto e intercede por mí ante tu Hijo.
Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.
Ayúdame a vivir la fe que ese signo expresa, líbrame de todo mal, y acompáñame a mí y a los míos en la hora de la muerte. Amén.
Para qué se le reza
A la Virgen del Carmen se acude por la protección de la familia, por auxilio en la hora de la muerte, y por consuelo en las dificultades. El escapulario se lleva como signo de consagración a María.
El escapulario no es un amuleto ni una garantía mágica: su valor está en la fe y en el compromiso cristiano que representa. María intercede; Cristo salva. Llevarlo con fe es ponerse bajo el amparo de la Madre que nos lleva a su Hijo.
Reza la Novena a la Virgen del Carmen
Vuelve a todas las advocaciones de la Virgen, o entra en las oraciones y en las novenas.