Segundo Misterio Glorioso – La Ascensión del Señor

Los apóstoles hacen la última pregunta antes de que se vaya, y es una pregunta bastante mala: quieren saber cuándo va a restaurar el reino de Israel. Cuarenta días con el Resucitado y siguen pensando en política. Jesús no les regaña. Les cambia la pregunta y les da un trabajo.

El pasaje

Entonces los que se hallaban presentes, le hicieron esta pregunta: Señor, ¿si será éste el tiempo en que has de restituir el reino a Israel? A lo cual respondió Jesús: No os corresponde a vosotros el saber los tiempos y momentos que tiene el Padre reservados a su poder soberano; recibiréis, sí, la virtud del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y me serviréis de testigos en Jerusalén, y en toda la Judea, y Samaria, y hasta el cabo del mundo. Dicho esto, se fue elevando a vista de ellos por los aires, hasta que una nube le encubrió a sus ojos. Y estando atentos a mirar cómo iba subiéndose al cielo, he aquí que aparecieron cerca de ellos dos personajes con vestiduras blancas, los cuales les dijeron: Varones de Galilea, ¿por qué estáis ahí parados mirando al cielo? Este Jesús, que separándose de vosotros se ha subido al cielo, vendrá de la misma suerte que le acabáis de ver subir allá.

Hechos 1, 6-11 · Biblia Torres Amat

Qué contemplar

Contempla la respuesta que no da. No les dice la fecha, y podría. Les dice que no les corresponde saberla. Hay una parte del plan de Dios que simplemente no vamos a entender mientras dure esto, y querer forzarla es perder el tiempo que sí tenemos. Toda la especulación sobre el fin del mundo tropieza con este versículo.

Contempla después la pregunta de los dos personajes de blanco, que suena casi a reproche cariñoso: «¿por qué estáis ahí parados mirando al cielo?». Acaban de ver lo más grande de su vida y la instrucción es bajar del monte y ponerse a trabajar. La fe no consiste en quedarse contemplando; consiste en volver a la calle con lo que has visto.

Y contempla la palabra que Jesús usa para describir lo que serán: testigos. No jueces del mundo, ni funcionarios, ni expertos. Testigo es el que cuenta lo que ha visto. No hace falta saber teología para eso; hace falta haber visto algo.

Qué pedir: el fruto de este misterio

El fruto es la esperanza, entendida como lo que es: no optimismo, sino saber hacia dónde va esto. El optimista cree que las cosas saldrán bien; el que espera sabe que hay Alguien esperando al final, salgan como salgan.

Reza esta decena cuando sientas que Dios está lejos o callado —los apóstoles estrenaron esa sensación justo aquí, y siguieron— y cuando no sepas qué hacer con tu vida. La respuesta de este misterio no es un plan detallado: es un encargo lo bastante grande para llenar una vida entera.

Es el segundo misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

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