Si esto no ocurrió, lo demás no importa. No es una manera de hablar: sin resurrección, Cristo fue un buen hombre que murió mal, María una madre desgraciada y el Rosario un ejercicio de nostalgia. Todo el cristianismo se apoya en que la tumba amaneció vacía un domingo por la mañana.
El pasaje
Avanzada ya la noche del sábado, al amanecer el primer día de la semana o domingo, vino María Magdalena con la otra María a visitar el sepulcro. A este tiempo se sintió un gran terremoto; porque bajó del cielo un ángel del Señor, y acercándose al sepulcro removió la piedra, y se sentó encima. Su semblante brillaba como el relámpago, y era su vestidura blanca como la nieve. De lo cual quedaron los guardias tan aterrados, que estaban como muertos. Mas el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: Vosotras no tenéis que temer; que bien sé que venís en busca de Jesús, que fue crucificado: ya no está aquí porque ha resucitado, según predijo. Venid y mirad el lugar donde estaba sepultado el Señor. Y ahora, id sin deteneros a decir a sus discípulos que ha resucitado; y he aquí que va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Ya os lo prevengo de antemano.
Mateo 28, 1-7 · Biblia Torres Amat
Qué contemplar
Contempla para qué remueve el ángel la piedra. No para que salga Jesús — ya había resucitado, y un cuerpo glorioso no necesita puertas. La quita para que ellas puedan entrar y mirar. La piedra no estorbaba a Dios; estorbaba a los que venían a buscarlo. Casi siempre es así.
Contempla también a quién se le encarga el primer anuncio. A dos mujeres, en un tiempo en que su testimonio no valía ante un tribunal. Si alguien hubiera inventado esta historia para convencer, jamás habría puesto de testigos principales a quienes nadie estaba obligado a creer. La torpeza del relato es una de las razones para tomárselo en serio.
Y fíjate en que el ángel no dice «ha vuelto», sino va delante de vosotros. Cristo resucitado no regresa al punto de partida: va por delante, y hay que seguirle a otro sitio. La resurrección no restaura la vida de antes. Abre una distinta.
Qué pedir: el fruto de este misterio
El fruto es la fe. No el sentimiento de fe, que va y viene con el ánimo y con el sueño que hayas dormido, sino la decisión de sostener que esto es verdad también los días en que no lo notas.
Reza esta decena cuando dudes. Y rézala junto a una tumba, si te toca: por alguien que has enterrado, en un aniversario, cuando el duelo aprieta. Es el misterio que existe precisamente para eso, y su promesa no es que no duela, sino que la piedra no es el final.
Es el primer misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.
El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

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