Quinto Misterio Glorioso – La coronación de María como Reina

Igual que el anterior, este misterio no está narrado en la Biblia. Nadie presenció una coronación ni hay un pasaje que la cuente. Es la contemplación de lo que significa que la Madre de Cristo esté ya glorificada junto a Él. Y es el misterio del Rosario que más se malentiende, así que vale la pena decir con precisión qué afirma y qué no.

El texto que la Iglesia asocia

Este versículo del Apocalipsis no narra la coronación de María. Es una visión que la tradición ha leído referida a ella y también a la Iglesia. Se cita por lo que evoca, no como crónica.

En esto apareció un gran prodigio en el cielo, una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.

Apocalipsis 12, 1 · Biblia Torres Amat

Qué significa que María sea Reina

Lo esencial cabe en una distinción: María es coronada por gracia, no por naturaleza. Reina porque su Hijo la corona, no porque le corresponda por lo que ella es. Es una criatura glorificada, no una divinidad. No es una cuarta persona junto a la Trinidad, no se le debe la adoración que solo pertenece a Dios, y no salva a nadie.

Fíjate en la escena tal como la representa la tradición: ella está de rodillas y es Cristo quien le pone la corona. Ese gesto lo dice todo. En ninguna imagen católica correcta María se corona a sí misma ni aparece sentada en un trono a la misma altura. Recibe. Es lo que ha hecho desde Nazaret.

Y hay un motivo antiguo detrás del título: en los reinos de Israel la reina no era la esposa del rey sino su madre, la gebirah, que se sentaba a su derecha y llevaba ante él las peticiones del pueblo. Ese es exactamente el oficio que la Iglesia le reconoce a María. No gobierna: intercede. Lleva peticiones ante quien puede concederlas.

Qué contemplar

Contempla el final del recorrido. Los veinte misterios empezaron con una muchacha desconocida de un pueblo sin importancia diciendo he aquí la esclava del Señor, y terminan con esa misma mujer coronada. No hubo un salto: hubo un camino, y el camino fue decir que sí cada vez, incluso al pie de la cruz.

Contempla también qué te promete a ti este misterio. Si la gloria de María es la de una criatura fiel, entonces es del mismo tipo que la que esperas tú. No la misma medida, pero sí la misma clase. Ella es la prueba de que un ser humano corriente puede acabar así.

Qué pedir: el fruto de este misterio

El fruto es la confianza en su intercesión. Confianza, que no es dependencia: acudir a ella sabiendo que llevará tu petición a Cristo, igual que en Caná, donde no resolvió nada por su cuenta sino que dijo a los sirvientes haced lo que Él os diga.

Reza esta decena por lo que llevas tiempo pidiendo sin respuesta. Y si alguna vez has tenido la sospecha de que rezar a María es rodear a Dios, rézala con esa duda encima: este misterio existe precisamente para resolverla.

Es el quinto misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

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