La Divina Misericordia

El Corazón misericordioso de Cristo

Fiesta: Domingo de la Divina Misericordia (2º domingo de Pascua)

La Divina Misericordia
La Divina Misericordia

La devoción

La devoción a la Divina Misericordia contempla el amor misericordioso de Cristo, dispuesto a perdonar por grande que sea el pecado. Fue revelada a Santa Faustina Kowalska, una humilde religiosa polaca del siglo XX, a quien Jesús mostró su misericordia y pidió difundirla, junto con la imagen de los dos rayos —que representan la Sangre y el Agua que brotaron de su costado en la cruz.

Jesús pidió confiar en su misericordia sin límites. La frase «Jesús, en Ti confío» resume toda esta devoción. Se celebra especialmente el Domingo de la Divina Misericordia.

Oración a la Divina Misericordia

Jesús misericordioso, en Ti confío. Tú que dijiste que tu misericordia es más grande que todos los pecados, acógeme en tu Corazón.

Detente un momento y di ahora, en tu corazón, la intención por la que rezas. No hace falta escribirla en ninguna parte: Dios la conoce antes de que la pronuncies.

Confío en tu misericordia cuando mi debilidad me abruma. Perdona mis faltas, sana mis heridas, y hazme también a mí misericordioso con los demás. Jesús, en Ti confío. Amén.

Para qué se reza

A la Divina Misericordia se acude para pedir perdón y confianza en la misericordia de Cristo, especialmente cuando el peso del pecado o de la culpa abruma. Es fuente de esperanza para todos.

La Divina Misericordia es Cristo mismo, Dios que salva por su amor. Confiar en su misericordia no es excusa para el pecado, sino certeza de que su perdón es más grande que nuestra debilidad, para quien se acerca con corazón sincero.

Reza la Novena a la Divina Misericordia


Vuelve a todas las devociones a Jesús, o entra en las oraciones y en las novenas.