Autor: Soldados en Oración

  • Primer Misterio Gozoso – La Anunciación del ángel a María

    Primer Misterio Gozoso – La Anunciación del ángel a María

    Lo más desconcertante de este misterio no es que un ángel entre en una casa. Es que Dios, pudiendo hacerlo sin consultar a nadie, se detiene a esperar la respuesta de una chica de pueblo. Cabía el no. Si no cabía, la escena entera es un teatro, y no lo es: el ángel pregunta y aguarda. Toda tu vida de fe se juega en esa misma libertad.

    El pasaje

    Estando ya Isabel en su sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea, a una virgen desposada con cierto varón de la casa de David, llamado José; y el nombre de la virgen era María. Y habiendo entrado el ángel a donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, ¡oh llena de gracia!, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres. Al oír tales palabras la Virgen se turbó, y se puso a considerar qué significaría tal saludo. Mas el ángel le dijo: ¡Oh María!, no temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios. Sábete que has de concebir en tu seno, y tendrás un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, al cual el Señor Dios dará el trono de su padre David, y reinará en la casa de Jacob eternamente, y su reino no tendrá fin. Pero María dijo al ángel: ¿Cómo será eso, pues yo no conozco varón alguno? El ángel en respuesta le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, por esta causa el fruto santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios. Y ahí tienes a tu parienta Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo; y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes; porque para Dios nada es imposible. Entonces dijo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y en seguida el ángel desapareciendo se retiró de su presencia.

    Lucas 1, 26-38 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Fíjate en que María no dice que sí de inmediato. Primero se turba, y después pregunta: «¿Cómo será eso?». No es la pregunta de quien duda de Dios, sino la de quien quiere entender qué se le está pidiendo. La fe que este misterio enseña no es la que no pregunta nunca: es la que pregunta y se fía igual.

    Y fíjate en cómo se define a sí misma cuando por fin responde: «He aquí la esclava del Señor». No dice reina, ni madre de Dios, ni nada de lo que después le llamaríamos con razón. Se llama sierva. Todo lo que la Iglesia enseña sobre ella descansa sobre esa frase, y por eso pedirle algo a María nunca es rodear a Dios: es pedírselo a la primera que se puso entera en sus manos.

    Y hay una frase del ángel que sostiene todo lo demás: «para Dios nada es imposible». No se la dice para adornar. Se la dice justo después de señalarle a Isabel, una anciana estéril embarazada. Le da una prueba concreta antes de pedirle lo grande. Dios no suele pedir a ciegas.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto que la tradición asocia a la Anunciación es la humildad. No la de rebajarse ni la de pensar mal de uno mismo, que eso no es virtud sino tristeza. La humildad de María es otra cosa: saber su sitio y aceptar lo que se le pide sin regatear.

    Reza esta decena cuando tengas delante algo que no elegiste y no sepas si podrás. Un diagnóstico, un embarazo inesperado, un cambio que te descoloca. Pide poder decir hágase sin haber entendido todavía. Que es exactamente lo que ella hizo.

    Es el primer misterio gozoso. Los gozosos se rezan los lunes y los sábados.

    Si estás empezando, en la guía paso a paso tienes el orden completo del Rosario. Y aquí, los cinco misterios gozosos con lo que se contempla en cada uno.

  • Quinto Misterio Glorioso – La coronación de María como Reina

    Quinto Misterio Glorioso – La coronación de María como Reina

    Igual que el anterior, este misterio no está narrado en la Biblia. Nadie presenció una coronación ni hay un pasaje que la cuente. Es la contemplación de lo que significa que la Madre de Cristo esté ya glorificada junto a Él. Y es el misterio del Rosario que más se malentiende, así que vale la pena decir con precisión qué afirma y qué no.

    El texto que la Iglesia asocia

    Este versículo del Apocalipsis no narra la coronación de María. Es una visión que la tradición ha leído referida a ella y también a la Iglesia. Se cita por lo que evoca, no como crónica.

    En esto apareció un gran prodigio en el cielo, una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.

    Apocalipsis 12, 1 · Biblia Torres Amat

    Qué significa que María sea Reina

    Lo esencial cabe en una distinción: María es coronada por gracia, no por naturaleza. Reina porque su Hijo la corona, no porque le corresponda por lo que ella es. Es una criatura glorificada, no una divinidad. No es una cuarta persona junto a la Trinidad, no se le debe la adoración que solo pertenece a Dios, y no salva a nadie.

    Fíjate en la escena tal como la representa la tradición: ella está de rodillas y es Cristo quien le pone la corona. Ese gesto lo dice todo. En ninguna imagen católica correcta María se corona a sí misma ni aparece sentada en un trono a la misma altura. Recibe. Es lo que ha hecho desde Nazaret.

    Y hay un motivo antiguo detrás del título: en los reinos de Israel la reina no era la esposa del rey sino su madre, la gebirah, que se sentaba a su derecha y llevaba ante él las peticiones del pueblo. Ese es exactamente el oficio que la Iglesia le reconoce a María. No gobierna: intercede. Lleva peticiones ante quien puede concederlas.

    Qué contemplar

    Contempla el final del recorrido. Los veinte misterios empezaron con una muchacha desconocida de un pueblo sin importancia diciendo he aquí la esclava del Señor, y terminan con esa misma mujer coronada. No hubo un salto: hubo un camino, y el camino fue decir que sí cada vez, incluso al pie de la cruz.

    Contempla también qué te promete a ti este misterio. Si la gloria de María es la de una criatura fiel, entonces es del mismo tipo que la que esperas tú. No la misma medida, pero sí la misma clase. Ella es la prueba de que un ser humano corriente puede acabar así.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la confianza en su intercesión. Confianza, que no es dependencia: acudir a ella sabiendo que llevará tu petición a Cristo, igual que en Caná, donde no resolvió nada por su cuenta sino que dijo a los sirvientes haced lo que Él os diga.

    Reza esta decena por lo que llevas tiempo pidiendo sin respuesta. Y si alguna vez has tenido la sospecha de que rezar a María es rodear a Dios, rézala con esa duda encima: este misterio existe precisamente para resolverla.

    Es el quinto misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

  • Cuarto Misterio Glorioso – La Asunción de María a los cielos

    Cuarto Misterio Glorioso – La Asunción de María a los cielos

    Aquí hay que empezar por lo incómodo: este misterio no lo cuenta la Biblia. No hay ningún pasaje que narre la Asunción de María. Y como en esta web no damos por bíblico lo que no lo es, conviene explicar de dónde viene entonces, porque la respuesta es mucho más interesante que un versículo forzado.

    De dónde viene este misterio

    La Iglesia cree desde muy antiguo que María, terminada su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria. No es una ocurrencia moderna: hay testimonios de esa fe en los primeros siglos, iglesias dedicadas, liturgias que la celebran. El Papa Pío XII la definió como dogma en 1950, y definir un dogma no es inventarlo: es reconocer formalmente algo que el pueblo cristiano ya creía.

    Un detalle que suele sorprender: la Iglesia no ha definido si María murió antes de ser llevada al cielo. Deliberadamente lo dejó abierto. Cuando la Iglesia define algo, define lo justo y no más.

    El texto que la Iglesia asocia

    Estos versículos del Magníficat no narran la Asunción: son palabras de María en la Visitación. La Iglesia los lee a la luz de este misterio porque anuncian lo que aquí se cumple.

    porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava; por tanto ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todopoderoso, cuyo nombre es santo,

    Lucas 1, 48-49 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla el verbo, porque en él está toda la doctrina. María no asciende: es asunta, es decir, llevada. Cristo sube por su propio poder en la Ascensión; María es subida por el poder de su Hijo. La diferencia entre los dos misterios no es de grado, es de naturaleza. Él es Dios. Ella es una criatura a la que Dios glorifica.

    Contempla después lo que este misterio dice de tu cuerpo. No es solo un honor concedido a María: es un adelanto. Lo que le pasó a ella nos está prometido a todos, y el Credo lo reza cada domingo — creo en la resurrección de la carne. El cristianismo no aspira a que el alma escape del cuerpo; espera que el cuerpo entero resucite. María ya está donde esperamos llegar.

    Y contempla la lógica de la frase del Magníficat: ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava. La glorificación de María no premia su grandeza, responde a su pequeñez. Empezó llamándose sierva y termina en la gloria por el mismo camino por el que empezó.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la gracia de una buena muerte. Suena sombrío y no lo es: es pedir llegar al final en paz, reconciliado, sin miedo y acompañado. Es exactamente lo que rezas cada vez que dices el Avemaría — ahora y en la hora de nuestra muerte—, aunque casi nadie repara en ello.

    Reza esta decena por los enfermos terminales, por quien acompaña a un moribundo y por los que ya se fueron. Y rézala si le tienes miedo a la muerte: no para dejar de tenérselo, sino para saber que hay alguien allí que ya hizo el camino.

    Es el cuarto misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

  • Tercer Misterio Glorioso – La venida del Espíritu Santo

    Tercer Misterio Glorioso – La venida del Espíritu Santo

    Lo que hay antes de este misterio es un grupo de gente con miedo, encerrada en una habitación, sin saber muy bien qué hacer. Lo que hay después es un puñado de hombres hablando en la calle delante de miles de personas. Entre una cosa y otra no pasó nada más que esto. Cuatro versículos.

    El pasaje

    Al cumplirse, pues, los días de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos. Entonces fueron llenados todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el Espíritu Santo ponía en su boca.

    Hechos 2, 1-4 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla que las lenguas de fuego se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos. Cada uno. No una llama grande sobre el grupo, ni solo sobre Pedro por ser el primero. El Espíritu Santo no se da al bulto: se da persona a persona. También a ti, en tu bautismo y en tu confirmación, aunque no vieras nada.

    Contempla también qué es lo que cambia. No se vuelven más listos ni les quitan el miedo por arte de magia: empiezan a hablar. Lo que estaba guardado dentro sale fuera. La señal de que el Espíritu actúa en alguien nunca es que se recoja más, sino que se abra.

    Y contempla a quién encuentras en esa sala, aunque estos cuatro versículos no la nombren: María está allí, con ellos, esperando. La misma que recibió al Espíritu Santo en Nazaret para concebir a Cristo lo recibe ahora con la Iglesia que nace. No preside ni ordena; está rezando en medio, que es su sitio de siempre.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es el amor de Dios derramado en el corazón: no el que uno fabrica a fuerza de voluntad, sino el que se recibe. Es el fruto que se pide cuando uno se ha quedado seco y no le sale querer.

    Reza esta decena cuando tengas que decir algo difícil y no encuentres las palabras: una conversación pendiente, un perdón que pedir, hablar de tu fe a alguien que no la comparte. Y rézala por la Iglesia, que es lo que nació aquel día y sigue haciendo falta que se renueve.

    Es el tercer misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

  • Segundo Misterio Glorioso – La Ascensión del Señor

    Segundo Misterio Glorioso – La Ascensión del Señor

    Los apóstoles hacen la última pregunta antes de que se vaya, y es una pregunta bastante mala: quieren saber cuándo va a restaurar el reino de Israel. Cuarenta días con el Resucitado y siguen pensando en política. Jesús no les regaña. Les cambia la pregunta y les da un trabajo.

    El pasaje

    Entonces los que se hallaban presentes, le hicieron esta pregunta: Señor, ¿si será éste el tiempo en que has de restituir el reino a Israel? A lo cual respondió Jesús: No os corresponde a vosotros el saber los tiempos y momentos que tiene el Padre reservados a su poder soberano; recibiréis, sí, la virtud del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y me serviréis de testigos en Jerusalén, y en toda la Judea, y Samaria, y hasta el cabo del mundo. Dicho esto, se fue elevando a vista de ellos por los aires, hasta que una nube le encubrió a sus ojos. Y estando atentos a mirar cómo iba subiéndose al cielo, he aquí que aparecieron cerca de ellos dos personajes con vestiduras blancas, los cuales les dijeron: Varones de Galilea, ¿por qué estáis ahí parados mirando al cielo? Este Jesús, que separándose de vosotros se ha subido al cielo, vendrá de la misma suerte que le acabáis de ver subir allá.

    Hechos 1, 6-11 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla la respuesta que no da. No les dice la fecha, y podría. Les dice que no les corresponde saberla. Hay una parte del plan de Dios que simplemente no vamos a entender mientras dure esto, y querer forzarla es perder el tiempo que sí tenemos. Toda la especulación sobre el fin del mundo tropieza con este versículo.

    Contempla después la pregunta de los dos personajes de blanco, que suena casi a reproche cariñoso: «¿por qué estáis ahí parados mirando al cielo?». Acaban de ver lo más grande de su vida y la instrucción es bajar del monte y ponerse a trabajar. La fe no consiste en quedarse contemplando; consiste en volver a la calle con lo que has visto.

    Y contempla la palabra que Jesús usa para describir lo que serán: testigos. No jueces del mundo, ni funcionarios, ni expertos. Testigo es el que cuenta lo que ha visto. No hace falta saber teología para eso; hace falta haber visto algo.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la esperanza, entendida como lo que es: no optimismo, sino saber hacia dónde va esto. El optimista cree que las cosas saldrán bien; el que espera sabe que hay Alguien esperando al final, salgan como salgan.

    Reza esta decena cuando sientas que Dios está lejos o callado —los apóstoles estrenaron esa sensación justo aquí, y siguieron— y cuando no sepas qué hacer con tu vida. La respuesta de este misterio no es un plan detallado: es un encargo lo bastante grande para llenar una vida entera.

    Es el segundo misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

  • Primer Misterio Glorioso – La Resurrección del Señor

    Primer Misterio Glorioso – La Resurrección del Señor

    Si esto no ocurrió, lo demás no importa. No es una manera de hablar: sin resurrección, Cristo fue un buen hombre que murió mal, María una madre desgraciada y el Rosario un ejercicio de nostalgia. Todo el cristianismo se apoya en que la tumba amaneció vacía un domingo por la mañana.

    El pasaje

    Avanzada ya la noche del sábado, al amanecer el primer día de la semana o domingo, vino María Magdalena con la otra María a visitar el sepulcro. A este tiempo se sintió un gran terremoto; porque bajó del cielo un ángel del Señor, y acercándose al sepulcro removió la piedra, y se sentó encima. Su semblante brillaba como el relámpago, y era su vestidura blanca como la nieve. De lo cual quedaron los guardias tan aterrados, que estaban como muertos. Mas el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: Vosotras no tenéis que temer; que bien sé que venís en busca de Jesús, que fue crucificado: ya no está aquí porque ha resucitado, según predijo. Venid y mirad el lugar donde estaba sepultado el Señor. Y ahora, id sin deteneros a decir a sus discípulos que ha resucitado; y he aquí que va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Ya os lo prevengo de antemano.

    Mateo 28, 1-7 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla para qué remueve el ángel la piedra. No para que salga Jesús — ya había resucitado, y un cuerpo glorioso no necesita puertas. La quita para que ellas puedan entrar y mirar. La piedra no estorbaba a Dios; estorbaba a los que venían a buscarlo. Casi siempre es así.

    Contempla también a quién se le encarga el primer anuncio. A dos mujeres, en un tiempo en que su testimonio no valía ante un tribunal. Si alguien hubiera inventado esta historia para convencer, jamás habría puesto de testigos principales a quienes nadie estaba obligado a creer. La torpeza del relato es una de las razones para tomárselo en serio.

    Y fíjate en que el ángel no dice «ha vuelto», sino va delante de vosotros. Cristo resucitado no regresa al punto de partida: va por delante, y hay que seguirle a otro sitio. La resurrección no restaura la vida de antes. Abre una distinta.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la fe. No el sentimiento de fe, que va y viene con el ánimo y con el sueño que hayas dormido, sino la decisión de sostener que esto es verdad también los días en que no lo notas.

    Reza esta decena cuando dudes. Y rézala junto a una tumba, si te toca: por alguien que has enterrado, en un aniversario, cuando el duelo aprieta. Es el misterio que existe precisamente para eso, y su promesa no es que no duela, sino que la piedra no es el final.

    Es el primer misterio glorioso. Los gloriosos se rezan los miércoles y los domingos.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios gloriosos.

  • Quinto Misterio Doloroso – La crucifixión y muerte de Jesús

    Quinto Misterio Doloroso – La crucifixión y muerte de Jesús

    Todo lo demás del Rosario desemboca aquí. Y lo primero que hay que decir es lo que el evangelio dice: no fue un accidente ni una derrota. Sus últimas palabras no son un lamento, son un final de obra: todo está cumplido. Lo que empezó cuando una muchacha dijo que sí en Nazaret termina en esta frase.

    El pasaje

    Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana, o parienta de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto se encargó de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: Tengo sed. Estaba puesto allí un vaso lleno de vinagre. Los soldados, pues, empapando en vinagre una esponja, y envolviéndola a una caña de hisopo, se la aplicaron a la boca. Jesús luego que chupó el vinagre, dijo: Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.

    Juan 19, 25-30 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla quién se queda. Los apóstoles habían huido casi todos. Al pie de la cruz quedan tres mujeres y un discípulo joven. Estar es lo único que pueden hacer —no pueden bajarlo, ni defenderlo, ni consolarlo— y resulta que estar era lo que hacía falta. Cuando alguien que quieres está sufriendo y no puedes arreglar nada, este pasaje te dice qué hacer: quedarte.

    Contempla después las dos frases que se cruzan sobre las cabezas de María y Juan. Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre. Es Cristo quien la entrega y es Cristo quien manda; María recibe. De aquí viene que los católicos la llamemos Madre: no porque ella lo reclamara, sino porque Él nos la dio desde la cruz. Y por eso mismo pedirle a María nunca compite con Él — es obedecer lo último que dijo.

    Y contempla el tengo sed. Es la frase más pequeña y la más desconcertante. Dios pidiendo agua. Quien sostiene el universo con una mano, dependiendo de que un soldado le acerque una esponja. La humillación de la Encarnación llega hasta ahí.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la perseverancia final: seguir hasta el final, no soltar. Es el fruto de los que llevan años cuidando, de los que siguen creyendo cuando ya no sienten nada, de los que van a morir y quieren hacerlo en paz.

    Reza esta decena por los enfermos graves y por los moribundos, que es su uso más antiguo. Rézala por quien acompaña a un enfermo sin poder hacer nada más que estar. Y rézala por ti mismo, para que cuando te llegue la hora puedas decir que hiciste lo que se te encomendó.

    Es el quinto misterio doloroso. Los dolorosos se rezan los martes y los viernes.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios dolorosos.

  • Cuarto Misterio Doloroso – Jesús con la cruz a cuestas

    Cuarto Misterio Doloroso – Jesús con la cruz a cuestas

    Simón de Cirene venía del campo. No era discípulo, no iba buscando nada, probablemente solo quería llegar a casa. Le echaron mano y le cargaron una cruz que no era suya. Así entra en el evangelio el hombre que más se nos parece: alguien a quien la vida le puso encima un peso que no eligió.

    El pasaje

    Al conducirle al suplicio echaron mano de un tal Simón, natural de Cirene, que venía de una granja, y le cargaron la cruz para que la llevara en pos de Jesús. Seguíale gran muchedumbre de hombres y de mujeres, las cuales se deshacían en llantos. Pero Jesús vuelto a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque presto vendrán días en que se diga: Dichosas las estériles, y dichosos los vientres que no concibieron, y los pechos que no dieron de mamar. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Sepultadnos. Pues si al árbol verde le tratan de esta manera, ¿en el seco qué se hará?

    Lucas 23, 26-31 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla a Simón. Nadie le preguntó. Lo obligaron, y lo hizo de mala gana, casi con toda seguridad. Y sin embargo su nombre quedó escrito para siempre, y él es el único que llegó a tocar esa cruz con las manos. Las cargas que no elegimos también pueden ser un sitio de encuentro con Dios, y normalmente lo descubrimos años después.

    Contempla después la respuesta a las mujeres, porque desconcierta. Lloran por Él, que es lo compasivo y lo lógico, y Él les dice que no. Que lloren por ellas y por sus hijos. Jesús no busca que le compadezcan: en pleno camino al suplicio sigue preocupado por lo que va a pasarle a otra gente. No hay una sola frase suya en todo este pasaje dedicada a su propio dolor.

    Y contempla lo que eso descarta. La devoción a la Pasión no consiste en sentir pena por Jesús. Él mismo dice que no es eso. Consiste en mirar de frente lo que el pecado hace y cambiar de vida — que es lo que significa llorad por vosotras mismas.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la paciencia. No la resignación pasiva, sino la capacidad de sostener lo que dura: una enfermedad larga, un cuidado que no termina, un trabajo que agota, un hijo que tarda en volver. La cruz de este misterio no se lleva de un salto; se lleva paso a paso, y se cae por el camino.

    Reza esta decena si llevas mucho tiempo aguantando algo y estás cansado. Y rézala pidiendo ser Simón para alguien: ver el peso que otro carga y meter el hombro sin que te lo pidan.

    Es el cuarto misterio doloroso. Los dolorosos se rezan los martes y los viernes.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios dolorosos.

  • Tercer Misterio Doloroso – La coronación de espinas

    Tercer Misterio Doloroso – La coronación de espinas

    La escena es una parodia. Unos soldados aburridos montan una coronación de mentira: un manto de color regio, una corona hecha con lo que hay a mano, un saludo militar dicho a gritos. Se están riendo. Y sin proponérselo están diciendo la verdad más exacta de todo el evangelio: ese hombre es rey.

    El pasaje

    Y los soldados formaron una corona de espinas entretejidas, y se la pusieron sobre la cabeza; y le vistieron una ropa o manto púrpura; y se arrimaban a él, y decían: Salve, ¡oh rey de los judíos!, y le daban bofetadas.

    Juan 19, 2-3 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla la ironía, porque es deliberada y Juan quiere que la veas. El púrpura era el color del emperador. La corona, el signo del poder. El salve, el saludo que se daba al César. Todo el atrezo de la realeza está ahí, usado para humillar. Y todo es cierto. Cristo reina exactamente así: coronado de espinas, no de oro; con un manto prestado, no con un ejército.

    Contempla también qué clase de dolor es este. No es el dolor del cuerpo, o no principalmente: es la humillación. Que se rían de ti. Que te traten como si no valieras nada delante de otros. Mucha gente soporta mejor el dolor físico que el desprecio, y este misterio es para ellos.

    Y fíjate en lo que Jesús no hace. No responde, no se defiende, no argumenta que sí es rey. Su silencio no es debilidad ni orgullo herido: es que no necesita el reconocimiento de quien se burla. Ahí hay una libertad que cuesta toda una vida aprender.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto que la tradición asocia es el desprecio del mundo, y hay que entenderlo bien: no significa despreciar a las personas ni desentenderse de la vida. Significa dejar de necesitar que el mundo te apruebe para saber lo que vales.

    Reza esta decena si te están humillando en el trabajo, si te han dejado en ridículo, si alguien se ríe de tu fe delante de otros. Y rézala también al revés: pidiendo no ser tú quien se ríe. La burla es barata y hace mucho daño, y casi siempre parece inofensiva desde el lado que la reparte.

    Es el tercer misterio doloroso. Los dolorosos se rezan los martes y los viernes.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios dolorosos.

  • Segundo Misterio Doloroso – La flagelación de Jesús

    Segundo Misterio Doloroso – La flagelación de Jesús

    Los evangelios despachan este misterio en una línea. Ni descripción, ni detalle, ni dramatismo: mandó azotarle. Ese silencio no es descuido, es pudor. Y conviene imitarlo, porque la devoción se ha entretenido a veces más de lo debido en contar heridas, y contar heridas no acerca a nadie a Dios.

    El pasaje

    Tomó entonces Pilatos a Jesús, y mandó azotarle.

    Juan 19, 1 · Biblia Torres Amat

    Mateo lo cuenta con una frase más, y añade el dato que lo explica todo:

    Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó en sus manos para que fuese crucificado.

    Mateo 27, 26 · Biblia Torres Amat

    Qué contemplar

    Contempla la frase de Mateo entera, porque tiene dos mitades y solemos quedarnos con la segunda. Entonces les soltó a Barrabás. Un culpable sale libre y un inocente ocupa su sitio. Eso no es un detalle de contexto: es el evangelio en miniatura. Barrabás es el primero que se beneficia de un intercambio que después alcanzará a todos.

    Contempla también quién ordena esto. Pilato no odia a Jesús; lo tiene por inocente y lo dice. Manda azotarle para contentar a la multitud y quitarse el asunto de encima. La Pasión no la mueve solo la maldad: la mueve también la cobardía de quien sabe lo que es justo y prefiere no pagar el precio. Eso es más frecuente, y más nuestro.

    Y contempla el cuerpo. Cristo salva con el cuerpo, no a pesar de él. El cristianismo no desprecia la carne: Dios la tomó, y en ella padeció y resucitó. Lo que aquí se entrega es carne de verdad, no una apariencia.

    Qué pedir: el fruto de este misterio

    El fruto es la mortificación de los sentidos, que suena antiguo y no lo es: se trata de no dejar que los apetitos manden. Comer, mirar, comprar, consumir, tocar el teléfono cada dos minutos. Nada de eso es malo; mandar sobre ello es lo que cuesta.

    Reza esta decena si estás peleando con una costumbre que te domina, o pidiendo por alguien atrapado en una adicción. Y rézala pidiendo, sobre todo, no ser Pilato: no lavarte las manos cuando sepas lo que hay que hacer y sea incómodo hacerlo.

    Es el segundo misterio doloroso. Los dolorosos se rezan los martes y los viernes.

    El orden completo está en la guía paso a paso y el grupo en misterios dolorosos.